Aceptar sin resignarse
“Esto no debería estar pasando”. A veces lo pensamos frente a una dificultad inesperada. Otras, cuando descubrimos que estamos cansados de algo que elegimos, que una relación no funciona como quisiéramos o que necesitamos una ayuda que nos cuesta pedir. Hay una distancia entre cómo son las cosas hoy y cómo esperábamos que fueran. Reconocerla puede doler. También puede permitirnos decidir con mayor claridad qué hacer. Aceptar empieza por darle un lugar a lo que está ocurriendo, aunque todavía deseemos que sea diferente. Reconocer dónde estamos Podemos seguir organizando nuestros días como si tuviéramos una energía que hoy no tenemos. Esperar de alguien una respuesta que nunca acordamos. Exigirnos resolver solos una dificultad que está superando nuestros recursos. Detenernos a reconocerlo modifica el punto de partida. “Estoy agotada”. “Esto me importa más de lo que quería admitir”. “Necesito ayuda”. “Lo que venimos haciendo no está funcionando”. Son expresiones sencillas, pero a veces c...