Consultoría de pareja: un espacio para escucharse de otra manera


 Una pareja no consulta necesariamente porque esté “mal” o porque haya llegado a un punto límite.

A veces consulta porque hay algo que se repite.

Una discusión que vuelve siempre al mismo lugar.
Una dificultad para escucharse.
Una sensación de distancia.
Un cambio importante que obliga a reorganizar la relación.

También puede ocurrir que ambos quieran seguir juntos, pero no encuentren la manera de hablar de ciertos temas sin terminar lastimándose, cerrándose o alejándose.

También puede ocurrir que ambos quieran seguir juntos, pero no encuentren la manera de hablar de ciertos temas sin terminar lastimándose, cerrándose o alejándose.

Tal vez te pase algo de esto:

  • hablás y sentís que el otro no escucha;
  • una misma discusión se repite una y otra vez;
  • están juntos, pero cada vez más distantes;
  • hay enojo acumulado, reproches o silencios prolongados;
  • apareció una situación que cambió la relación;
  • uno quiere acercarse y el otro necesita distancia;
  • hay decisiones importantes que no logran tomar;
  • sienten que todavía hay vínculo, pero no encuentran cómo cuidarlo.

En esos momentos, muchas veces no falta amor. Falta un espacio donde poder hablar de otra manera.

La consultoría de pareja ofrece un espacio profesional para detenerse y mirar el vínculo con más claridad.

La consultoría de pareja ofrece un espacio profesional para detenerse y mirar el vínculo con más claridad.

No se trata de decidir quién tiene razón.

Tampoco de buscar culpables.

Se trata de poder escuchar qué está necesitando cada uno, qué está pudiendo decir —y qué no—, cómo se están interpretando mutuamente y qué patrones se repiten en la relación.

En ese espacio pueden revisarse, por ejemplo:

  • dificultades en la comunicación;
  • conflictos que se repiten;
  • problemas para expresar necesidades;
  • diferencias en proyectos, tiempos o expectativas;
  • cambios importantes en la vida de la pareja;
  • momentos de distancia o desconexión;
  • decisiones que necesitan ser pensadas entre ambos;
  • formas de cuidado, límites y acuerdos.

A veces una pareja descubre que no estaba discutiendo solamente por “el tema” que aparecía en la superficie.

Detrás puede haber necesidades diferentes, temores, expectativas no dichas o modos de comunicarse que generan más distancia de la que ambos quisieran.

Poder poner eso en palabras cambia la conversación.

La función del counselor no es decirle a la pareja qué debe hacer.

Es facilitar un espacio de escucha, reflexión y diálogo que permita comprender mejor lo que está ocurriendo y explorar otras maneras de relacionarse.

No siempre el objetivo es “seguir juntos a toda costa”.

A veces el trabajo consiste en recuperar cercanía y comprensión.

Otras veces, en tomar decisiones con mayor claridad y respeto.

Lo importante es que cada pareja pueda encontrar una manera más consciente y auténtica de transitar lo que está viviendo.

Porque a veces no hace falta caminar más rápido.

Hace falta detenerse, mirar hacia dónde se está yendo y decidir si ambos todavía quieren avanzar en la misma dirección.

Graciela Vazquez
Consultora Psicológica (Counselor)
Acompañando desde la escucha

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