Decir no
"Sí, no hay problema”. Lo dijimos rápido. Después miramos la agenda, sentimos el cansancio o recordamos lo que queríamos hacer con ese tiempo. El problema existía; todavía no lo habíamos tenido en cuenta al responder. Un pedido puede venir de alguien a quien queremos, de una persona que necesita ayuda o de alguien cuya opinión nos importa. Antes de contestar, también necesitamos escucharnos: ¿puedo?, ¿quiero?, ¿qué implica para mí aceptar? Entre recibir un pedido y comprometernos puede haber una pausa. Darnos tiempo para responder No todos los pedidos necesitan una respuesta inmediata. Podemos decir: “Dejame revisar cómo estoy de tiempo y te confirmo”. “Necesito pensarlo antes de comprometerme”. Esa pausa permite considerar nuestras posibilidades reales. También ayuda a distinguir entre las ganas de colaborar y el impulso de evitar una incomodidad. Podemos elegir hacer un esfuerzo por alguien, incluso cuando no nos resulta cómodo. Lo importante es reconocer qué esta...