Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como AutoConocimiento

Cuando todo pesa

Imagen
No pasa nada extraordinario y, sin embargo, todo empieza a sentirse demasiado. Las tareas de siempre pesan más. La paciencia se acorta. Cuesta desconectarse. Aparece la sensación de estar funcionando en automático: cumpliendo, resolviendo, sosteniendo. Y seguimos adelante sin detenernos a registrar qué nos está pasando. Quizás porque hay cosas que no pueden esperar, porque otros cuentan con nosotros o porque ya nos acostumbramos a dejar lo propio para después. El peso también puede estar en la suma de pequeñas demandas que no dan tregua. Las exigencias laborales o económicas, las dificultades en los vínculos, el exceso de responsabilidades y la preocupación sostenida van ocupando espacio. Si a eso se suman la falta de descanso, el poco tiempo propio y la sensación de tener que estar disponibles para todos, cuesta encontrar un momento de alivio. Podemos sentirnos más irritables, cansados o con menos interés y disposición para disfrutar. Vale la pena prestar atención a esos cambios, sin ...

Diferentes personas y la misma historia

Imagen
Una conversación con alguien nuevo nos deja una sensación conocida: otra vez terminamos justificándonos, callando lo que necesitábamos o esperando una respuesta que no llega. Cambian las personas, pero algo de lo que vivimos se parece. Puede ocurrir en una pareja, entre amistades, en la familia o en el trabajo. Esa semejanza merece una mirada atenta. ¿Qué se repite exactamente? ¿La manera en que nos tratan, el lugar que terminamos ocupando, lo que esperamos o nuestra dificultad para expresar un desacuerdo? Mirar una situación concreta A veces decimos “siempre me pasa lo mismo” cuando estamos dolidos. La frase expresa cansancio, aunque puede reunir experiencias que tienen diferencias importantes. Detenernos en una situación ayuda a comprender mejor: qué ocurrió, qué hizo cada persona, qué dijimos y qué quedó sin expresar. Quizás descubramos que solemos asumir responsabilidades sin conversar cómo repartirlas. O que, por temor a una discusión, dejamos pasar molestias hasta que ya estamos ...

Aceptar sin resignarse

Imagen
“Esto no debería estar pasando”. A veces lo pensamos frente a una dificultad inesperada. Otras, cuando descubrimos que estamos cansados de algo que elegimos, que una relación no funciona como quisiéramos o que necesitamos una ayuda que nos cuesta pedir. Hay una distancia entre cómo son las cosas hoy y cómo esperábamos que fueran. Reconocerla puede doler. También puede permitirnos decidir con mayor claridad qué hacer. Aceptar empieza por darle un lugar a lo que está ocurriendo, aunque todavía deseemos que sea diferente. Reconocer dónde estamos Podemos seguir organizando nuestros días como si tuviéramos una energía que hoy no tenemos. Esperar de alguien una respuesta que nunca acordamos. Exigirnos resolver solos una dificultad que está superando nuestros recursos. Detenernos a reconocerlo modifica el punto de partida. “Estoy agotada”. “Esto me importa más de lo que quería admitir”. “Necesito ayuda”. “Lo que venimos haciendo no está funcionando”. Son expresiones sencillas, pero a veces c...

Cuando algo termina

Imagen
Una relación termina, pero seguimos mirando el teléfono. Dejamos un trabajo, aunque todavía imaginamos lo que diríamos si nos llamaran para volver. Un proyecto ya no continuará y, sin embargo, seguimos haciendo planes alrededor de lo que iba a ser. Sabemos lo que pasó. Lo podemos contar y hasta explicar con claridad. Pero una parte de nuestra vida sigue organizada alrededor de una posibilidad que ya cambió. Que algo haya terminado no significa que hayamos alcanzado a comprender todo lo que ese final representa para nosotros. Lo que termina y lo que seguimos esperando Una relación puede haber sido compañía, intimidad y también la promesa de un futuro compartido. Un trabajo puede haber significado ingresos, pertenencia y un lugar desde el cual sentirnos reconocidos. En un proyecto habíamos puesto tiempo, esfuerzo y una imagen de quienes queríamos llegar a ser. Por eso, cuando algo termina, también se modifica la vida que imaginábamos alrededor de ello. Aparecen preguntas que antes parecí...

El mejor viaje

Imagen
El mejor camino que puedo recorrer es el que me lleva a mí misma. El paisaje más íntimo por descubrir es mi mundo interno, tal cual es: con pensamientos, sentimientos y emociones que me pertenecen y que no siempre reconozco. Quiero acercarme a ese paisaje con curiosidad, dispuesta a escuchar incluso aquello que me incomoda. Darle un lugar al dolor y a la tristeza, aunque todavía no comprenda qué hacer con ellos. Hay experiencias cuyo sentido aparece con el tiempo; otras necesitan, por ahora, espacio y compañía. En ese recorrido encuentro maneras de actuar que alguna vez me ayudaron a cuidarme, a ser aceptada o a atravesar un momento difícil. Algunas siguen acompañándome; otras permanecen por costumbre, aunque las circunstancias hayan cambiado. Conocerme me permite preguntarme qué quiero conservar y qué estoy en condiciones de modificar. Reconocer lo que hoy me enriquece, lo que me limita y aquello a lo que quisiera animarme. También me descubro en el encuentro con los demás....